Pensar que la vida es una mierda, es perder las ganas de vivir. Toda persona ha pensado alguna vez en bajar la cabeza, llorar, rendirse, dejar que pasen los días. Pero no han pensado en que ocurriria si en vez de días pasan meses, sin hacer nada por tí mismo. Pueden pasar hasta años, ¿porque echar a perder tiempo de la vida que puede ser maravilloso?. Hay que luchar contra las bajonas y lágrimas que se derraman al no sentirse bien. Un buen golpe es ponerse unos guantes de sonrisa y darle un gancho a las bajonas. Solo con una sonrisa puedes tumbar a uno de los pesos pesados de la vida, la tristeza. No hay porque salir solo adelante, siempre se necesita alguien para cojer fuerzas, un amigo, un novio, una madre, un padre, etc...
Es triste ver a una persona que llore por cualquier razón, puedes acercarte a esa persona y hacerle la mayor tontería que se te ocurra, verás que por acercarte y hacerle una bobería se rie. Personalmente yo me siento muy bien haciendo reir a las personas que lo necesitan, me dicen mucho que siempre me estoy riendo y de cachondeo. Yo a mi novia la conocí llorando le hice reir una vez y me enamoró su sonrisa. Es una de las cosas que me dan fuerza para ayudar a estar feliz y así hacer reir a mas personas. Siempre he dicho que es muy fácil hacer llorar a alguien que hacer reir, pero...
PORQUE NO LLORAR DE RISA.
miércoles, 16 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Tara, una perra distinta.

Tara llegó a la familia el día 6 de enero de 2011, fué un regalo inesperado para ella (mi novia). Ella llevaba tiempo queriendo un perro, se sentía triste por creer que no lo iba a tener para el día de reyes. Al levantarse ese día abrió muchos regalos, eran casi todos los regalos que una adolescente quiere tener, ropa, cámara de fotos, zapatos, entre otras muchas cosas.
Al no verse el perro pues se sentó triste a ver la tele hasta que la madre se levantó y le preguntó que si el hermano se había levantado para abrir los regalos con ella. Ella dijo cavisbaja que no, que el hermano no se solía poner con ella a abrir los regalos. Pues en ese momento la madre llama al hermano y aparece en el salón el hermano y detrás de él, la perrita. Tan emocionada la cogío y no la soltaba, es una perrita preciosa, un Lulú de pomeranía color rojizo, bastante preciosa la perra la verdad no es muy común verla. Así Tara llegó a nuestra familia y ella se quedó muy contenta.
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